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viernes, 14 de agosto de 2009

109 Que se mueran los feos es una canción y muchas más cosas

Características

Se pretende que quien escribe se centre en un recurso, el de la redundancia, y sienta a través de la descripción cómo a través de ella el sentimiento que se quiere transmitir crece y crece. Redundancia y contraste. El ejemplo lo dice todo.

Propuesta


Por ejemplo es un texto como este de Mario Benedetti en el que reina la soledad. Pero te lo traigo aquí porque quiero que te fijes en la forma en que se lleva a cabo la descripción de los personajes. Las ideas se repiten y repiten. No así las palabras, pero sí las ideas y los rasgos que caracterizan a los personajes. La redundancia o repetición es un recurso que aparece con intensidad en poesía pero, también, como en este caso, puede aparecer en prosa, en una simple e intensa descripción.


"Ambos somos feos. Ni siquiera vulgarmente feos. Ella tiene un pómulo hundido. Desde los ocho años, cuando le hicieron la operación. Mi asquerosa marca junto a la boca viene de una quemadura feroz, ocurrida a comienzos de mi adolescencia".
(...) "Nos conocimos a la entrada del cine, haciendo cola para ver en la pantalla a dos hermosos cualesquiera".
(...) "Allí fue donde por primera vez nos examinamos sin simpatía, pero con oscura solidaridad; allí fue donde registramos, ya desde la primera ojeada, nuestras respectivas soledades. En la cola, todos estaban de a dos, pero además eran auténticas parejas: esposos, novios, amantes, abuelitos, vaya uno a saber. Todos —de la mano o del brazo— tenían a alguien. Sólo ella y yo teníamos las manos sueltas y crispadas".

Escoge un personaje y descríbelo con detalle y redundancia, ya sabes, fijándote en algún rasgo especialmente característico suyo, tanto físico como moral, a machacar en el mismo clavo una y otra vez. Pero con arte, claro. Ahí está la gracia.

Respuestas

8 comentarios:

Iván Traxanu dijo...

Ahí viene otra vez con su inmensa cabeza, la cual parece no pertenecer a este tiempo y aun menos a ese cuerpo. Ya desde pequeño, se notaba que algo muy grande estaba en el, y no era el corazón precisamente. Desde su nacimiento pocos apostaban por su vida, ya quefísicamentee parecía que no tenia mucho futuro debido a esa inmensidad craneal tan destacable. Quizás el paso del tiempo y elfortalecimientoo del cuerpo lograría que se disipara ese contraste tan inmenso frente a otras partes de su cuerpo. Pero no, esta claro que eso no esasíi ahora mismo. Ya han pasado varios años y su aspecto mas destacable y del que todos hablan en esta inmensa y calurosa ciudad, sigue siendo ese, el de destacar por su inmensidad que en muchos casos se podría achacar perfectamente aalgúnn tipo de enfermedad, pero al que nadie por respeto o medio supo lo pudor afrontar.

Pauline dijo...

Sus ojos tenían esa ausencia, esa nada que solo se puede ver en los muertos que viven en tumbas. Y es que aun estando tan vivo y moviéndose con una energía desbordante, ese vitalidad infinita estaba motivada por algo que no era de este mundo, del mundo de los vivos. Más bien sentía que todos sus miembros se movían como una marioneta que fuese movida por los hilos de alguien más extraño que el propio misterio, que la propia muerte. Así que miré una vez más a esos ojos muertos que parpadeaban sin cesar, como una máquina atascada, y solo pude huir de allí, porque sabía que una cosa sin vida, no muerta y extraña venía a por mí para llevarme a su mundo de cosas inertes y nunca vistas por ojos humanos.

Carlos Diaz dijo...

Su sentido del respeto no era digno de alabanza. Su madurez para practicar la tolerancia rivalizaba en cantidad y calidad con la higiene que tenía el ser humano en la época medieval. Se excedía con el sentido de la igualdad, en tal grado que incluso sus padres disfrutaban de las discusiones donde el hijo podía levantarles la voz y proferir insultos. Un valor muy valioso, y que sin embargo muchos desvaloran. “Si me respetan, respeto”. Habrase encontrado alguien alguna vez sentido en esa lógica. Porque el mundo no se mueve con la idea de que si los demás roban, yo robo, si otros matan, yo mato, si nadie me respeta, yo a nadie respeto. Y si bien ni el miedo, la gratitud, el merecimiento, o mera cortesía lograron hacerle una persona respetuosa, que se nos dé un nuevo concepto para la palabra, o se sirva la vida de no poblar el mundo con esa forma de pensar.

Florache dijo...

Tenía la sabiduría de un hombre mayor, pero apenas tenía solo 20 años. Aquel pibe soñaba con un futuro mejor, tenía el mismo sueño que todos los pibes de esa época, sus preocupaciones no eran qué ropa ponerse, a donde salir a bailar el fin de semana ni tampoco y por suerte quejarse por si la comida de su plato era siempre la misma.
El pibe era uno de esos que con sólo mirarlo te dabas cuenta que la tenía clara, que había vivido más de lo que parecía y que no le temía a nada. Con sólo escucharlo hablar te dabas cuenta que vino a este mundo no sólo para trabajar y mantener a una familia, si no que para darle algo más a la sociedad.
El pibe en sus tiempo libres iba a la biblioteca y leía la historia del pasado. El pibe repetía cada vez que podía que informarse de lo que había pasado en los tiempos anteriores es fundamental para que no vuelvan a ocurrir en el futuro, y que para eso es necesario transformar el presente y además enseñar a las futuras generaciones ese interés por el otro.
Era un pibe lleno de ilusiones, lleno de amistades que compartían su teoría, como así también tenía amistades con las que no tenía ese gusto. Pero el pibe estaba fiel a su ideología de vida y aceptaba que otro no piense igual.
Ese pibe, fue creciendo y además de conformar una vida, una familia y amistades tan queridas, nunca dejó de ser el que siempre fue. Y tiene la dicha de haber vivido una corta, pero apasionada vida, y tiene la dicha de que todos sus seres queridos aún lo recuerden día a día como el pibe sabio que no pasó por la vida solamente para respirar, sino que dejó una parte de él en cada uno de nosotros.

IreneO dijo...

Al hablar de redundancia se hace referencia a una figura literaria con la cual adicionamos palabras a una frase que no son necesarias, ya que su significado se encuentra implícito o explicito en la frase anterior. El reto consiste en hacer una descripción de un personaje usando el recurso de la redundancia, no solo de palabras sino de ideas. Un ejemplo considero que podría ser: Ella era hermosa, pocas mujeres son como ella, la vi con mis propios ojos, la miraba, la miraba, no dejaba de mirarla... Yo sabía que ella sentía que mi mirada le penetraba hasta el fondo de su alma, las palabras simplemente en su grata presencia no salían de mi boca, era tan bella que en realidad solo podía observarla, repasaba con mis ojos cada parte de su cuerpo, y aunque no lo crean luego de que partía, seguía observándola con mis propios ojos, los ojos de mi alma, que simplemente podía contemplar su belleza, hermosura y dulzura.

Redacciones JaimesWorking dijo...

Precisamente aquel día en el que el enojo rodeaba la ciudad, aparece una vez más este hombre con su cuerpo exuberante, que mas que físico, representa egoísmo y antipatía, reflejados en cada uno de sus actos sin escrúpulos, que al recordarlos, a través de las memorias, el enojo del día se multiplico 10 veces más por segundo, aunado a este cuerpo exuberante se le sumaba en su terrible cara una sonrisita, en la cual desborda esos labios asquerosos, que demostraban por si solos, la falta de cuidado personal, con los cuales insistía a través de su voz en considerarse más que otros.
Pero no conforme con ello, los días siguientes sirvieron para ir conociendo su realidad, aquella en la cual se escondía un pasado oscuro y perverso, del cual poco se conocía, de allí surgían las respuestas a las cicatrices deformes que deslumbraban de su cuerpo exuberante, pues su actitud, no era producto del momento, sino de su forma de ser, tan insoportable, de la cual siempre se aprovechaba para usar sus manos desgastadas, y sumergirse en cada nueva incógnita o situación que se presentaba.
Con el paso de los días y el forzoso compartir con este hombre, muchas cosas extrañas seguían dándose, hasta que finalmente un hecho definitivo dio a reconocer que detrás de su pasado, existían infinidades de actos deplorables, que involucraban escenas de dolor, entonces, se logro descubrir que aquel sentimiento de rabia que se daba ante su presencia tenía un significado importante, el cual representaba perfectamente su desagradable cuerpo exuberante, lleno de huellas dejadas por cada uno de los sufrimientos perpetrados, seguramente su corazón era el que tenia la mayor muestra de miseria existente en el mundo.

Lucky dijo...


He tenido multitud de animales en mi vida, pero ninguno era tan peludo como aquel que nuestra abuela nos dejó como herencia. Tal era su mata de pelo, que en multitud de ocasiones era necesario observarlo con detenimiento para saber dónde estaba su cabeza. Todos los que lo veían se quedaban maravillados con su portentoso cabello, el cual era mucho más espectacular cuando era mecido por el viento.
Lo que no podían sospechar, es que bajo aquella enorme cantidad de pelo de color blanco y negro, era un animal tan pequeño, que si pusiéramos en una balanza toda su pelambrera y a él en el otro lado, esta acabaría venciéndose hacia el plato en el que estuviera depositado su pelo.

Granito de Arena dijo...

Recuerdo que estaba muy chico la primera vez que miré a la terrorífica anciana, ella trataba de saludar con la cabeza, pero hasta ese movimiento le salía tétrico. Y no, para nada se puede decir que hiciera algún ritual satánico que supiéramos, pero su mirada oscura y aire misterioso conducían a la imaginación a viajes que siempre terminaban en mundos con mucha niebla, silencio y la terrorífica anciana haciendo algo horrible contra un niño.

Niños como eramos, el mal se representaba en algo contra los niños y definivamente aquella anciana, sus secretos, eran algo terrible que ocurrió o ocurriría a algún niño. Yo me hacía el valiente, a mis 12 años era el mayor del grupo, pero también era mayor mi terror cuando la anciana pasaba, caminaba rápido diciendo a los demás como podríamos derrotar a aquella bruja si se atrevía a atacarnos con sus malévolos poderes, pero la verdad era que me movía porque de esa forma no notarían como temblaban mis piernas dominadas por el terror.

No recuerdo en que momento se marchó aquel ave con joroba, anciana y lenta en su terrorífica decrepitud, no estoy seguro de haber escuchado de su muerte, todos habríamos comentado, sería el fin de un ser maligno y un respiro de alivio a los que nos sentimos amenazados por tan terrible ser. Pero nunca más la vimos, nos asomamos a su patio, oscuro incluso en el día y no veíamos ningún rastro pero, conociendo su maldad, todo ha tenido que ser calculado, seguramente desaparecer misteriosamente es la manera en que los seres terroríficos se retiran de un lugar para dejar siempre el aire misterioso detrás de ellos.