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martes, 11 de agosto de 2009

179 Dije yo y entonces él dijo : Roberto Bolaño

Características



Propuesta



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Una de las habilidades que se ha de tener cuando escribimos es la de manejarnos con soltura en la presentación de diálogos y conversaciones. Todo el mundo sabe qué es el estilo directo y el estilo indirecto. Es eso precisamente, la presentación directa de los diálogos, o de forma indirecta a través de una narrador que cuenta dicha conversación. Lo mejor es leer este pequeño fragmento de "Los Detectives Salvajes" justo en el momento en el que la secretaria de Octavio Paz, Clara, pone en contacto a su jefe con Ulises Lima, máximo representante de los poetas real visceralistas mejicanos:
Y entonces le dije: ¿sabe usted quién es el señor que está sentado allí? Y el dijo: sí, lo sé. Y yo le dije (debía asegurarme): ¿quién? Y el dijo: es Octavio Paz. Y yo le dije: ¿quiere venir a sentarse con el un ratito? Y él se encogió de hombros o hizo un gesto parecido que interpreté como afirmación y ambos nos encaminamos al banco desde donde don Octavio seguía interesadísimo todos nuestros movimientos. Al llegar junto a él me pareció que no estaría de más hacer una presentación formal, así que dije: don Octavio Paz, el poeta real visceralista Ulises Lima. Y entonces don Octavio, al tiempo que invitaba al tal Lima a tomar asiento, dijo: real visceralista, real visceralista (como si el nombre le sonara a algo), ¿no fue ése el grupo poético de Cesárea Tinajero? Y el tal Lima se sentó junto a don Octavio y suspiró o hizo un ruido raro con los pulmones y dijo sí, así se llamaba el grupo de Cesárea Tinajero.

Y la propuesta que nos planteamos es recontruir una conversación que podríamos tener. Que nos cuesta empezar, nos fijamos en el ejemplo. Bolaño es un maestro en "recordar" conversaciones. Y el contenido puede ser de lo más trivial. Ya hicimos unas conversaciones con mama en esta misma línea. Ahora aportamos un nuevo ejemplo y es como si repitiésemos el ejercicio. Pero claro, esta vez es con la ayuda de un grande.

Respuestas

3 comentarios:

Luisa B dijo...

En cierta oportunidad cuando conducía hacia un destino turístico nos paramos a refrescarnos con algunas bebidas en el camino, y es allí cuando consigo uno orador y motivador muy famoso de México, mi sorpresa fue enorme, pues conseguirme directo con una persona tan especial en un sitio tan lejano de su país de origen, y así después de pensarlo un poco me le acerque, y en ese instante comenzamos una conversación. Primero tuve que hablar con su asistente.

_!hola! puedo hablar con el Sr. Day. Es súper importante
_ déjeme chequear con él, ya le informo.
-y usted ¿quién es?
-Soy seguidora de su trabajo, una fans, y me gustaría poder hablar con él.
-ok ya le digo.
Luego de un rato
_si, venga conmigo. Sr. Day. Aquí le presento a una seguidora de su trabajo, que quiere conversar con usted un rato.
Y Day contesto: con gusto, ¡hola! Que tal, hablemos. A lo que yo respondí:
-¡Hola que tal! Tú eres A. Day. El motivador tan famoso de México.
El replicó, y así seguimos el dialogo
-Si efectivamente yo soy. ¿Me conoces?
-Claro que sí. No solo te conozco. Te sigo en todo lo que haces. Me gusta tú trabajo es genial. De hecho has cambiado parte de mi vida, con tus enseñanzas tan certeras y oportunas, he aprendido un montan. Y me encanta lo que haces. Imagino que has ayudado a mucha gente.
-Bueno sí, creo que sí; hay gente que como tú me lo ha agradecido, y bueno de mi parte gracias por seguirme y decirme esto que ahora escucho.
-Es la realidad, pero ¿Qué haces por aquí?
-bueno, me estoy tomando unos días de disfrute, de vacaciones para seguir con mi trabajo y seguir haciendo lo que me gusta. Mira por aquí te voy a obsequiar mi último libro y un par de entradas para mi charla que daré próximamente. Espero verte por allá.
- Guaooo gracias, pero ¿me puedes dedicar este libro? Y de ir pues, por supuesto. Que gran regalo he recibido el día de hoy.
-por supuesto, te lo dedico. Y gracias por seguirme. Ya me tengo que ir y continuar mi camino.
- de verdad que gracias, un placer conocerte. Y demás está decir, que eres genial y tú trabajo maravilloso.
-Adelante y ánimo, mucha salud, lo demás viene solo.

Granito de Arena dijo...

Cuando la abuela Jacinta se enfermó, mi abuelo se encontró de pronto perdido, tenía Alzheimer y llevarlo a visitar a mi abuela era una odisea porque ella, de pronto, también terminó un poco afectada por la enfermedad, yo, su nieto, me vi envuelto en una constante negociación de palabras, saludos y recuerdos en los cuales mis complementos terminaban siendo toda la conversación. Siempre recuerdo la primera vez que llevé a mi abuelo a visitarla porque me preguntó:

- ¿Jacinta, donde? - En un comienzo pensé que me preguntaba por mi abuela pero sus ojos me indicaron que me estaba confundiendo, aceleré el paso y en cuanto entramos le dije en la cama, luego, mirando a mi abuela le dije: - pregunta por tí.

- Mi abuela lo miró y lloró, emocionada de que aún con su Alzheimer la hubiese recordado, yo lloré de placer de verlos juntos, pero no había caído al suelo mi primera lágrima cuando mi abuelo la señaló y me pidió por favor su nombre. Le toqué la cabeza a mi abuela y le dije: Jacinta, tu querida Jacinta. Mi abuelo rió, como ríen los enfermos de Alzheimer, conscientes de que en muchas cosas están errados aunque sin saber nunca en que erran y en que no, una sonrisa cómplice y un poco tonta a la vez, aunque a mí me conmovía hasta los huesos.

- Te amo - le dijo mi abuela y mi viejito peló los ojos, levantándose y saliendo de la habitación. No lo entendí pero mi abuela parece que si entendía, porque me dijo que le dejar, aprendió a entender que justo porque la amaba se incomodaba cuando pensaba que una extraña le coqueteaba, no recordaba a mi abuela, pero recordaba que la amaba y debía serle fiel.

- Salí a conversar con mi abuelo pero, en cuanto le tomé la mano me dijo: Jacinta, donde? Me vi en un círculo doloroso y decidí marcharnos a casa con una conversación que nunca supe si lo fue y peor, nunca entendí quienes conversaron ese día ni que se dijeron, solo que era hora de parar la conversa y descansar cada uno en su cama, mis abuelos entre el hospital, su habitación y medios recuerdos y yo, entre mi dolor y lo que se serán dolorosos recuerdos mañana y durante mucho tiempo.




Redacciones JaimesWorking dijo...

Es una mañana radiante en mi hogar, en el cual procedía a cumplir con mi rutina matutina, y mientras me dedicaba a iniciar a degustar mi desayuno algunas personitas tocan a mi puerta una de ellas, aun mi mente reconocía pero el otro rostro femenino no lo distinguía, mientras me acercaba a ella, escuchaba murmullos:
1-¿Es ella, no parece la misma?
2-Si claro.
Al acércame salude al rostro que si reconocía.
3- ¿Preguntándole inmediatamente que haces tú por aquí, como estas?
2 - Hola estoy de visita, con nuestra vieja amiga, que se vino conmigo.
3 - Sorprendida! Le respondí, vieja amiga?
2 - Si ella es Camila, con quien jugamos alguna vez cuando pequeñas.
3 - Vaya realmente no la reconozco, y si que menos la recuerdo.
3- Mirando el rostro de la otra joven le dije, disculpa.
2 - Puedo comprenderlo fue hace mucho tiempo, y tu eres quien más tiene tiempo sin mantener relación alguna con ella.
Después de esto ambas ingresaron a mi sala, e inicio la lluvia de recuerdos que esta persona tenia de mi, pero la verdad es que al día de hoy, aun no recuerdo ninguno de esos momentos, y sigo pensando si quizás ellas estaban confundiéndome.