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jueves, 13 de agosto de 2009

129 Te recuerdo en tres detalles

Características



Propuesta


En solo tres detalles cabe toda una descripción:

1.- Un rasgo físico
2.- La forma de vestir
3.- El lugar en el que vive

Así evoqué, con estos tres detalles, a mi abuelo Dionisio.


Así espero que tú evoques la imagen de alguien. Escribir poco, decir mucho. Esa es la clave.


Respuestas

3 comentarios:

Luisa B dijo...

Del Valle, ama de casa, con sus pelos siempre peinados, con sus canas que lucían como nieve en invierno, abundantes, casi perfectos, con su andar de pasos lentos, con una mirada tierna que estremecía los corazones, algunas veces con esa mirada perdida como rememorando viejos tiempos; soñadora si era, recordaba los tiempos aquellos en que era joven y más buena moza, después que la cambio el tiempo y le dejo en su rostro el signo inevitable de su paso por la vida; amante de la comida y de cumplir con la hora de saborear los platos, platos suculentos, habilidosa y creativa cuando lo hacía con sus manos firmes y delgadas que imprimían delicadeza y organización en la cocina.
Usaba vestidos holgados que caen solos en el cuerpo, vestidos que desvirtuaban su figura que se veía desvanecida por el tiempo, vestidos de colores llamativos, un poco serio, conservadores, de colores sobrios: negro, blanco o morado, algunas veces lo usaba unicolor otras veces con la mezcla de estos colores, pero solo eran esos. Negro como la noche, blanco como neblina y el morado se asemejaba a la bata del Nazareno, santo del que era devota, la vieja del Valle Senior, sus pies se adornaban con calzado ligero y cómodo, como algodones que masajeaban el andar en su pasada y que acompasaban a su andar lento, estos eran de color negro.
Su casa era muy grande, cómoda pero un poco calurosa que rememoraba los baños de playa, sus pasillos amplios y largos, con muchos cuartos hasta secretos, el sol calaba completo durante el día, su resplandor fijaba su luz, en la noche más fresca y tranquila que propiciaba el sueño reparador. Grandes ventanas y un porche grande que invitaba a conversar y a deleitarse con la rosas y otras plantas que allí crecían y adornaban la casa.

IreneO dijo...

Ana, hermosa, de cabello castaño claro, de largo mediano, con unos buqles que evocaban las olas del mar, extrovertida pero de carácter firme, luchadora, trabajadora, madre ejemplar, y esposa virtuosa. Siempre que arribaba a algún lugar, lo iluminanaba con su resplandor, y su sonrisa cautivaba a todos los presentes. Mujer habilidosa, en las artes culinarias, ya que con cada platillo que preparaba demostraba su amor, a todos los que se sentaban en su mesa. Igualmente con su pequeña máquina de coser hacia maravillas, con las cuales siempre vestía a sus pequeñas princesas. Elegante y discreta en su forma de vestir, usando el traje adecuado para cada ocasión; sus colores favoritos eran negro sobrio, blanco, para la noche, y para el día, tonos pasteles. Al visitar su casa, cada cosa estaba en su lugar, todo era limpio y reluciente, lo que hacía que el ambiente en la casa de Ana fuera acogedor, lo que hacía que las visitas se alargaran muchas veces más de los debido.

Lucky dijo...


Tokoro, de pelo blanco inmaculado y alegría contagiosa, era el ser más feliz del mundo cuando su mejor amigo volvía casa. Una felicidad, que no siempre podía transmitir, ya que su mirada se teñía en multitud de ocasiones de una tristeza incomprensible, la cual probablemente tenía algo que ver con haber pasado los primeros momentos de su pequeña existencia en un oscuro rincón, oculto a los ojos de la gente.


Tímido hasta el extremo, no permitía que ningún otro ser humano, salvo su dueño, pudiera hacer con él lo que quisiera. Incluso a este último, a pesar del gran cariño que se profesaban, le era complicado hacer con él algo tan cotidiano, como ponerle su arnés para sacarle a dar un paseo.