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viernes, 14 de agosto de 2009

113 Una salida en busca de aventuras

Características

El reto de esta propuesta es dinamizar y dar vida al texto que escribamos. Cada frase ha de significar un progreso con respecto a la anterior. Hemos encontrado interesante incidir en la idea de viaje como forma de encontrar múltiples situaciones

Propuesta



Nunca es tarde para la aventura. Y si tu vida está cargada de rutina esta ocasión que te brindo no la puedes desaprovechar. Fíjate en las características de los relatos de aventuras que detallamos a continuación:
Por lo general, en la novela de aventuras siempre hay un viaje. Un viaje externo que el protagonista vive, en el que se enfrentará a situaciones comprometidas o peligros, y también un viaje interior que le hará crecer y mejorar hasta alcanzar sus metas. El viaje siempre es una iniciación en un saber que antes no se tenía. El esquema salida-viaje-retorno se suele repetir en el género, creando expectación para el lector, quien llega a las últimas páginas en busca del destino del héroe que lo ha cautivado con sus peripecias. Sí, siempre hay un personaje principal con el que el lector se identifica plenamente.
La acción trepidante es otro rasgo fundamental de este género, así como los diferentes escenarios y lugares que se suceden, casi siempre exóticos. Los libros de aventuras brindan la posibilidad de visitar lugares que, de otro modo, sería imposible: el desierto, la jungla, alta mar, una batalla, etc.
Sin duda, la novela de aventuras es la esencia misma de la ficción, puesto que se gesta con el sencillo objetivo de entretener. La aventura es aquello que se opone a la rutina, a lo cotidiano, de ahí su valor. Es la capacidad del protagonista para enfrentarse a riesgos, misterios y peligros. Por norma, la novela de aventuras cuenta con un final feliz. El héroe, aunque cansado, logra al fin sus propósitos.

Aprovecha cien, doscientas, trescientas, ... palabras y cuenta una salida a la aventura que podrías tener. Sabemos que eres un joven adolescente que está, a veces, abrumado por los estudios y que te evades con facilidad navegando por internet. Hoy has decidido poner en práctica alguno de esos proyectos aventureros que te rondan la cabeza. Pero recuerda, antes del amanecer has de estar de regreso en casa.

Respuestas

7 comentarios:

Luisa B dijo...

El viaje que he de hacer es a la tierra del olvido, en un pueblo que no aparece reflejado en las noticias, que no figura su nombre en ningún lugar, el nombre del pueblo es “Atras”, supe de el por casualidad alguien lo comento en una oportunidad, un pueblo de lugareños dedicados a la agricultura y a pasar la vida tomando café, charlando y vendiendo lo que sembraron, nada más extraordinario, yo llevare a este lugar la chispa que se requiere para estar actual y para que figure, para que sea noticia, para que su nombre aparezca, para que ya no esté en el olvido, me he de enfrentar en el pueblo con el comarca al que dirige a las personas con sus ideas, pero no me importa me enrumbo a cumplir con lo que sueño de transformar a un pueblo, mi traslado comienza en mi nave un poco rudimentaria mi Volkswagen escarabajo, pero como me gusta desplazarme en él, el viaje hasta me resulta placentero, después de largas horas unas 12, de carretera con lluvia, neblina y algo de sol llego al pueblo, mi presencia da de que hablar, allí todos se conocen, comentan, cuchichean ya me pongo algo nerviosa, pero me acerco y pregunto de la vida allí, de cómo se vive, de por qué no son conocidos. Los lugareños son amables, y bastantes confiados, me llevan a sus cultivos, me ofrecen alimentos, deliciosos, suculentos, comidas de ensueño que rememoran mis mejores y apreciados tiempos. El comarca que consigo me pasea en su automóvil de campo, es generoso, me muestra con lo que cuenta su pueblo, me pregunta a que vine y le respondo que venía a cambiar la dinámica del pueblo, a que el pueblo fuera importante, nombrado y conocido, a que se hicieran cosas interesantes que dieran de que hablar, pero la lección me la llevo yo, allí no hay nada que cambiar, todo está bien, demasiado bien ellos se mueven y viven sus experiencias con pasión, con convicción, son felices a su manera, no hay nada que cambiar, no es imperante figurar, ni demostrar nada, la elección la hago yo de como quiero que sean las cosas, de cómo quiero estar, de cómo quiero vivir, pero eso si siempre desde la felicidad.

Iván Traxanu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pauline dijo...

Ese día estaba en mi habitación, uno de esos días en los que es tan necesario reunir la fuerza de voluntad para estudiar, en la víspera de un examen importante, y sin embargo no era capaz de concentrarme. Mis pensamientos vagaban entre otras muchas cosas, todas ellas fuera de casa.
Cuando fui consciente de que no iba a estudiar esa noche, decidí hablar con mi mejor amigo, mi vecino Toni. Parecía que debía haber algo en el ambiente, porque él tampoco había podido estudiar en todo el día, así que, como buenos amigos, decidimos lo mejor sería no forzarlo más. Durante nuestra entretenida conversación salió el tema de esa casa del pueblo en la que ya no vivía nadie, una que se encontraba algo alejada y escondida. Con creciente excitación nos citamos para las doce de la noche, momento en el que nuestros padres estarían a durmiendo y podríamos escapar de casa hacia nuestra aventura.
Quedamos en la esquina de su casa, donde siempre quedamos para ir a clase, nos dirigimos al encuentro del misterio. Al llegar a la casa, sentimos un escalofrío a verla tan oscura e imponente. Aunque estaba abandonada, no hacía mucho que habían estado los últimos inquilinos, un matrimonio sin hijos de la ciudad que no se dejaba ver mucho por las calles del pueblo. Cuando se fueron no se lo dijeron a nadie, y fueron los signos de abandono de la casa los que avisaron de que allí ya no había nadie.
Aunque nos costó un rato encontrar una entrada, Toni, que es buen trepador, consiguió colarse por una ventana del primer piso y me ayudó a subir con él. El miedo hacía que con cada pequeños ruido o movimiento saltásemos como si estuviéramos delante de un fantasma. De repente, vimos una luz tenue en una de las habitaciones y el terror nos invadió, a pesar de lo cual la curiosidad hizo que nos acercásemos poco a poco, mirándonos con ojos desorbitados.
Cuando ya casi habíamos llegado a la puerta, sonó un ruido y casi salimos corriendo, pero escuché algo que me sonaba familiar y puse la oreja en la puerta. Entonces miré un momento por la mirilla, me sonreí y abrí la puerta como una exhalación.
Al abrir nos encontramos a varios amigos, también del pueblo, muertos de miedo por nuestra entrada. Estaban contando historias de miedo a la luz de una vela en la habitación vacía. ¡Qué curioso que todos hubiésemos tenido la misma idea justo esa noche!

Iván Traxanu dijo...

Nunca hubiera pensado que lo que me ha ocurrido ayer en un día rutinario, podría llegar a considerarlo en algún momento como un pequeña aventura. Por la mañana no parecía que fuera a ser un día para recordar, ya que nada más levantarme choque de bruces contra el armario de la esquina con legañas aún en los ojos. Sin embargo esa ligera brisa de mañana que entraba por la puerta semi abierta de mi casa, me invitaba a pensar que algo diferente iba a suceder. Fue al asomarme a la puerta cuando puede ver, un extraño rastro de billetes por las escaleras de mi piso, el cual se dirigía uno por uno y ordenadamente al piso superior. Como si de una invitación se tratase, me dispuse uno por uno a recoger cada billete hasta llegar al piso superior donde residía mi viejo vecino, poco amistoso y dado a confraternizar con el resto de vecinos, pero siempre educado y correcto cuando no le quedaba otra que verse obligado a hablar con alguien. Al entrar en su casa, la duda era obvia. ¿Le Habría sucedido algo ? y lo que era más preocupante, cúal sería el motivo de esos billetes. Fue precisamente al abrir la puerta, cuando me di cuenta que la alarma había sonado antes de lo acostumbrado y todavía tenía el pie intacto.

IreneO dijo...

Siempre desde niña soñé, con tener una casa, a la que yo llamaba la casa ideal, que tuviera un bonito jardín, en cual estaría un perro que llamaría Argos, quería una casa, con un amplio estudio donde sentarme a leer mis libros favoritos, y una cocina en la que pudiera realizar mis recetas favoritas, que tuviera un cuarto grande, con un amplio ventanal y una linda vista hacia una hermosa montaña, una chimenea que en la época de invierno, ayudara a dar calor a la sala, donde estaría sentada tomando un chocolate caliente. Y ese día salí decidida a encontrarla, de repente al ir caminando por la acera, me tope con una dulce mujer, que me pidió que la acompañara a su casa, estaba cansada y llevaba paquetes muy pesados, la ayude sin ningún interés, al llegar a su casa no lo podía creer, era mi casa soñada, desde ese día siempre visito a esa dulce ancianita, y comparto con ella en mi casa ideal.

Carlos Diaz dijo...

La oficina es muy aburrida, la rutina me come ayudada por sus cómplices la conformidad y el cansancio. Para mí suerte tengo eso a mi disposición, recuerdo que un día un extraño me lo regaló, un hombre viejo, lleno de energía y que de cierta forma me resultaba extremadamente familiar. 3 giros a la derecha, un par a la izquierda y presionar fuertemente el pequeño botón del costado.
Hoy mi aburrimiento se comienza a desvanecer junto con el ejército alemán, las historias de la bomba atómica nunca fueron tan desgarradoras como el escuchar ahora a familiares de quienes el destino determinó se encontraran en el lugar y momento de tan macabra explosión.
Rápidamente busco el botón de regresar. Sin duda la historia es tan inmensa como el universo, y una vida no será nunca suficiente para visitar todos los sucesos. Espero encontrar la forma de lograr trascender al tiempo aún más y mi existencia pueda continuar apreciando las maravillas de la historia.

Granito de Arena dijo...

Siempre he tenido una buena novela de terror a la mano para leer, pero hoy se me ha ocurrido que es la hora de atreverme y comenzar un viaje que me lleva a un encuentro con lo paranormal.

Lo paranormal no es precisamente un destino lejano, siempre tenemos fenómenos de este tipo rodeándonos aunque no los veamos, pero los encuentros directos suelen ser más emocionantes, así que llamé a mi amigo Richard. Él también es amante de lo sobrenatural así que quedamos en emprender el viaje esa misma noche. En la jugada tradicional, dijo que se quedaría en mi casa y yo que estaba en la de él y a las 10:30 pm emprendimos camino a las afueras de la ciudad.

Por fortuna para nosotros, el camino facilitaba las cosas. Yo vivia en la última línea de casas de la parte urbana de nuestra zona, justo al pasar el patio de mi casa, se entraba en una zona boscosa que nos llevaría, caminando recto por 400 o 500 metros y luego a la derecha por 2 o 3 kilómetros, hasta las afueras de la ciudad. Un viaje largo, sobre todo de noche, sobre todo en un bosque oscuro, sobre todo sabiendo que ibamos al encuentro con lo sobrenatural.

A las 11:30 ya estábamos en pleno bosque y el viaje se puso un poco tenso, aunque llevábamos linternas, el camino se hacía más terrorífico de lo que podría ser el destino, la casa abandonada en el paso muerto. Le decían así porque el paso por esa calle había sido eliminado por renovaciones en la ciudad, quedando así la casa casi conectada con el bosque, alejada de toda actividad humana. A lo lejos, cuando ya temíamos que nuestro viaje fuese dar vueltas de caracol infinitamente, vimos unas luces, la casa estaba ahí.

Nos acercamos un poco envalentonados, al final era solo una casa, pero... cuando salíamos del bosque al claro cerca de la casa, ambos pensamos lo mismo: ¿Como podía estar una luz encendida en la casa? En ese momento la luz se movió, pero no como una persona mueve una lampara. Se movió alocadamente, dando vueltas por toda la casa y apenas se veía el reflejo largo. Entendimos que el encuentro con lo sobrenatural que inspiró nuestro viaje se adelantó y sin pensarlo arrancamos en carrera por el mismo camino que nos condujo a aquella luz en la casa.

Mientras corríamos, mirábamos atrás asustados, pero la luz seguía mirándose a lo lejos. Imposible saber cuánto tiempo, aunque parecieron horas, nos tomó llegar al patio de mi casa, solo recordamos con terror que cuando llegábamos a mi casa y miramos al bosque, ahí estaba, moviéndose alocadamente de un lado a otro y de la punta de los árboles al suelo, aquella luz.

Entramos rápido, seguros de que aquella cosa nos habría atrapado si lo hubiese querido hacer, eran las 3:00 am y ya no quisimos saber de más viajes que el del sueño, en paz y sin luces tenebrosas.