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jueves, 13 de agosto de 2009

117 Historias que me asustaron

Características



Propuesta


Por lo que parece el miedo y el terror son sensaciones desagradables que a todo el mundo le gusta sentir. No puede explicarse de otro modo tanta pasión por las historias que describen situaciones en las que se ponen en juego esos sentimientos. Esta página que enlazo es una prueba (foto) . Puedes ojearla, con la luz dada, si es que todavía no recuerdas ninguna situación en la que realmente te asustaste, alguna situación que aún hoy, a pesar del tiempo transcurrido, solo con evocarla, te pone los pelos de punta. Si ya has hecho memoria no esperes más y cuéntanos qué pasó.

TERROR

Respuestas

6 comentarios:

Anto dijo...

No es que me considere a mi mismo como valiente, sé que si veo un perro rabioso corriendo en mi dirección sentiría mucho miedo, pero siento que muchos de mis amigo temen de alguna forma a lo sobre natural, y yo no, jamás he creído en fantasmas, espíritus ni nada parecido.
No me asusta la oscuridad, si veo que hay un sitio oscuro y escucho un ruido siempre trato de buscar una explicación, pero algo muy curioso me quitó el sueño el otro día.
Un grupo de amigos fuimos de viaje a la playa, uno de ellos tenía un apartamento así que estaba bastante emocionado, sería una semana lejos de todo para ir a la playa, festejar y bueno, emborracharnos 7 días seguidos.
Ya el último día decidimos no salir, simplemente regresamos al apartamento a preparar las cosas para el regreso, comenzamos a hablar y como siempre, surgió el tema de las típicas historias de terror que yo refuté argumentando pruebas "Científicas".
Había un pequeño perro en el apartamento con el que me encariñé, esa noche durmió junto a mi cama, pero a mitad de la madrugada se paró y comenzó a gruñir en dirección al pasillo, parecía ser yo el único que lo escuchaba, le dije al pequeño que se calmara pero no hizo caso y salió del cuarto al pasillo, pero regresó de inmediato, pude sentir terror en su pequeño cuerpo.
Me paré para tratar de calmarlo, se quedó congelado mirando a la puerta, se colocó detrás de mi y le dije "Cálmate, no hay nada ahí... ¿Verdad?" al mirar no vi nada, pero el pequeño perro gemía del miedo.
Esa noche y durante el viaje de regreso no pude dormir, de esto hace ya casi un año.
Planeamos hacer el mismo viaje en poco tiempo, pero por alguna razón, no puedo aceptar la invitación.

Pauline dijo...

Me considero una persona especialmente escéptica, que casi se ríe de los supuestos fenómenos paranormales. Sin embargo, hubo una vez en la que tuve que plantearme seriamente estas convicciones, a pesar de que mi mente me sigue diciendo que debió ser alguna clase de alucinación. Hubo un tiempo durante el cual, por las noches, sentía una presencia que se acercaba a mi por mi espalda y, justo cuando no podía aguantar más y me daba la vuelta para mirar, desaparecía. Pensaba que debían ser una especie de alucinaciones de esas que se tienen cuando se está en un estado de duermevela, así que decidí "desemascararlas", por así decirlo. Las dos últimas noches que vino esa presencia, me giré mucho antes de lo normal y tan rápidamente, que con terror pude ver un atisbo de sombra, de una negrura que no había visto jamás. Como seguía pensando que no podía ser más que una alucinación, decidí buscar como fuera una manera de mostrar que no era real. Esos días estaban muy cansada después de noches sin poder dormir prácticamente nada, en los que me quedaba dormida en cualquier sitio durante el día. Coloqué polvos de talco por todo el suelo de mi habitación y el pasillo al que daba esa noche, y esperé. Normalmente aparecía sobre las tres de la madrugada, pero esta vez parecía que llegaba tarde, pero cuando estaba a punto de quedarme por fin dormida, lo sentí. Una vez más, me di la vuelta y vi una vez más la horrible negrura escapar, pero mi horror ni iba sino a aumentar cuando encendí la luz y vi las huellas. Eran unas huellas como de algo que se arrastraba dejando un rastro amorfo en el que no pude identificar ser vivo alguno. Pero justo cuando había visto con mis propios ojos los efectos de la presencia en mi habitación, desapareció para siempre. No sé si mi mente exorcizó esas alucinaciones o esa cosa que me visitaba decidió no dar más pistas e irse a atormentar a otro ser humano.

Prof (a)Claudia Ceballos M dijo...

Hace un buen tiempo que deje de ver y escuchar estas historias, pero una temporada de mi vida las historias de horror y suspenso causaban en mi una sensación que no puedo explicar bien con palabras, relataré una sensación que tengo en mi mente y un recuerdo que no se borra y es una escena de la película "sexto sentido" cuyo protagonista adulto es Bruce Willis, se trata de un niño que puede interactuar con gente que ha muerto en una situación difícil y se comunica con el niño para contar esa experiencia y alguien sepa como fue que sucedió su muerte, recuerdo particularmente una escena en donde el niño esta de pie frente a una escalera y al fondo del cuarto hay una habitación en donde hay por lo menos 3 niños colgados del cuello, el mismo niño de la película no hallaba como subir las escaleras del horror que tenia, imagínense como estábamos los espectadores, espantados!, la imagen quedo fija en mi mente así como otras que son de esa película, hoy en día recomiendo la película para el género, pero no la vuelvo a ver, como tampoco vuelvo a ver el exorcista original, película la cual no me dejó dormir cuando yo tenia 13 años, hace muchos años por lo menos 10 que no veo películas de este género.

Granito de Arena dijo...

Apuesto a que muchos empiezan con la misma frase pero se los juro, la historia que contaré es real y ocurrió cuando apenas tenía 7 años.
Mi hermano mayor siempre decía que sentía una presencia en nuestra habitación en las noches, incluso habló de una sombra. Nosotros, dos hermanos menores, siempre nos burlamos de sus "inventos". Dormíamos juntos porque aquella casa, la primera que compraron nuestros padres, era algo pequeña y una noche, el invento dejo de ser tal.

No se si eran las 2 o 3 de la mañana, ni modo de saberlo, solo se que estábamos todos profundamente dormidos y nunca nos dormimos antes de la medianoche. Empezó con mi hermano quejándose de que le habían halado la sabana y al abrir los ojos miró una sombra a los pies de su cama. Como siempre, nos burlamos y él, por pena, no dijo nada a nuestros padres.

Mi hermano mayor tenía una cama solo para él, mi otro hermano y yo, apenas empezábamos a tomar sueño cuando, sin esperarlo, sentimos que "alguien" nos quitó la sábana. Ni pensarlo dos veces, gritamos todos y esta vez se sumó nuestro hermano mayor pues vimos claramente como aquella sombra se metió bajo nuestra cama. Papá y mamá llegaron corriendo, pensando en un ladrón, mi padre con una vara de metal que ni sabemos de donde la sacó. Revisaron debajo de la cama, por todos lados y nada.

Hasta el sol de hoy nunca supimos quién o qué era aquella cosa, por costumbre de viejos, nuestros padres llamaron al cura de la iglesia de la comunidad, bendijo el cuarto, a nosotros y aunque no nos sentimos más divinos o protegidos, bien sea por el cura o por otra cosa, como he dicho antes, nunca supimos más de aquella sombra, eso sí, ahora tomamos más en serio a nuestro hermano mayor y no nos burlamos de esa clase de historia, sin importar quien la cuente.


IreneO dijo...

Esto me pasó en la vida real. Debo confesar que tenia fijación con esa casa que decían todos que estaba embrujada, dado que habían fallecido hace años las hijas de los dueños en esa casa, al parecer las adolescentes había realizado una fiesta en su casa sin permiso de sus padres. Y bueno las cosas se salieron de control y unos chicos que asistieron a la fiesta bajo los efectos del alcohol y las drogas, asesinaron a estas jóvenes, al llegar a la casa sus padres las consiguieron y se suicidaron. Bueno, mi curiosidad por esa casa era extrema ya que siempre que pasaba veía las luces prendidas en la noche, y como era esto posible si nadie la habitaba. Una noche decidimos un amigo y yo parar en esa casa a ver quién o como se prendían las luces, y fue terrible, ya que las casas cercanas están en construcción ósea inhabitadas, y escuchamos gritos de auxilio de unas jóvenes llamando a su mama y a su papa, eran gritos de desesperación, y de verdad que nos asustamos mucho y mas nunca volvimos a parar en esa casa.

Lucky dijo...


Tras muchos años enterrado en mi memoria, el sonido producido por una pareja de tórtolas turcas, hizo que uno de mis peores miedos infantiles se materializara de forma automática en alguna parte de mi cerebro. Hace mucho tiempo, cuando apenas despegaba un metro del suelo, mi madre solía enviarme a un cobertizo que había en el jardín de nuestra casa para recoger algunas de las patatas que se encontraban allí almacenadas. Un lugar aparentemente normal, al que no me gustaba tener que ir, porque en su interior se escuchaba un ruido monótono que ningún ser vivo parecía estar produciendo. Ruido, que me hacía huir del lugar en cuanto tenía la cantidad de patatas que mi madre necesitaba.