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martes, 11 de agosto de 2009

181 La muerte suma textos y textos

Características



Propuesta





La muerte no se opone a la vida, la muerte está incluida en nuestra vida. Es una realidad que debemos conocer. El conocimiento de la verdad no alivia la tristeza que sentimos al perder un ser querido. Ni la verdad, ni la sinceridad, ni la fuerza, ni el cariño son capaces de curar esta tristeza. Lo único que puede hacerse es atravesar este dolor esperando aprender algo de él, aunque todo lo que uno haya aprendido no le sirva para nada la próxima vez que la tristeza lo visite de improviso.

Tokio Blues. Norwegian Wood / Haruki Murakami / 1987

Me dices que este texto que te he presentado no te gusta del todo que hay párrafos que quizás eliminarías,crees que no he acertado a expresar ese sentimiento trágico con el que tú te fundes tan bien, etecé. Vale, cámbialo, cambia lo que quieras, cambia las palabras que quieras, pon otras, no me importa entre tú y yo podemos colaborar, reelaborar y correguirnos mutuamente, hay feeling, dame tu versión como a ti te guste.Amplía, reduce, resitúa,  ... Te lo he dicho ya, haz con este texto lo que quieras. Y por supuesto, si luego viene otro alguien y hace lo mismo, cambia, corrige, rectifica, amplía ... mejor que mejor, porque no tendremos un texto, tendremos muchos textos de un solo texto. ¿Me explico?


Respuestas

3 comentarios:

Luisa B dijo...

La muerte se acompaña de dolor para el que la presencia y así lo siente, dolor que trastoca y que emociona, emociones que van acompañadas de tristeza y de dolor profundo, dolor de saber que físicamente ya no estará contigo o a tu lado, a su vez de resignación de aceptar ya algo que no se puede cambiar, que de esa experiencia debes aprender algo por lo que inevitablemente se ha de pasar mientras se tenga vida, mientras se respire en este mundo, sentimiento que agobia y causa mucha tristeza, solo el tiempo va sanando está herida, que aunque por mucho tiempo que pase, siempre es una cicatriz que permanece, y que se recuerda en demasía.

A la muerte se va después de la vida, todos pasamos por esto, lo pasaremos con las nuestras y veremos la de otros, pero a todos con vida llega; su sabor es amargo cuando de un ser querido se trata, es irremediable el sufrimiento y profundo el deseo de que no haya pasado, cuerpo inerte sin respiro, al paso del más allá, a otra dimensión, a otra vida. Con la muerte nada llevamos, nada cargamos, aquí en la tierra todo dejamos, y el dolor que se deja a los seres apreciados, familiares y amigos, en proporción de nuestro legado, de nuestra vida, de lo bonito que dejamos; ¡vaya! La muerte como duele, es un golpe duro al corazón, muerte que deja un otoño colgado y un invierno desbordado, en las almas de que lo sienten.

Granito de Arena dijo...

La muerte y la vida forman parte de un solo proceso, un solo plan superior que no requiere de dioses o seres poderosos, es un ciclo natural que tiene miles de millones de años desarrollándose y no nos contempla de un modo muy distinto a como se mira a una galaxia nacer o desaparecer.

En el vasto universo, nuestra muerte no tiene un peso especial por ser humanos, ya que para el universo solo somos minúsculos seres en un planeta en un rinconcito del cosmos. Quizás esto no alivie el momento de partida para los familiares del fallecido, pero si nos enseña que nada es eterno y tenemos que estar mentalizados en que nuestro paso por esta tierra no es eterno.

Mirar esta vida no como un destino o meta obtenida, sino como un puente, un puente que debemos aprovechar al máximo, explorar, ser felices en cuanto podamos, pero como todo puente, con un extremo a uno y otro lado, saber que esos extremos representan el comienzo y fin de la vida y que nada de lo que ocurra en el puente impedirá que siga teniendo un principio y un fin. Ayuda no solo a entender mejor el momento de la partida de un ser querido, sino a estar mentalizados para aprovechar al máximo nuestra estancia en este mundo y apreciar cada momento vivido.

Ramón Rodríguez dijo...

La muerte no es el fúnebre extracto de la vida, esta no ha de oponerse a la vida, forma parte de lo natural, nacemos para morir y volver a la tierra de dónde venimos, es un hecho funesto que nuestro certificado de vida tiene en letras pequeñas nuestra fecha de expedición, la muerte ha de llegar como todo lo que nos ha de deparar la vida, eso sí, tarde o temprano, es lo más seguro que tenemos.
Pero nunca estaremos preparados, no sabremos en que momento partirán y aunque mucho lo pensemos y estemos avisados no podremos evitar soltar las lágrimas que valen la muerte de un ser querido, no sabremos como expresarlo, el vacío y el dolor no se llenarán de “mis ánimos contigo” no habrá esperanza ni fuerza que realmente nos acompañen y curen esta tristeza.
No podremos sencillamente prepararnos para el día que llegue, o el día que se repita la perdida en otras circunstancias, porque la muerte ha de ser espontánea y la tristeza nos hará sollozar como lo hemos hecho anteriormente o incluso más fuerte que la primera, será un nocaut al sentir y nos acompañará un buen rato hasta que el tiempo nos de el beneficio de anestesia.
La muerte no ha de ser un niño pequeño, pues, sabe bien que debe de hacer su trabajo y colocarnos en nuestro lugar cuando sea necesario, lo único que debemos conocer de este acechador es que ha firmado un contrato de reclamo el día que has nacido.