Visita nuestra red de blogs educativos

miércoles, 12 de agosto de 2009

151 La historia del corazón que late

Características



Propuesta


Pasan los horas y los días y las semanas y de la misma manera que unas veces luce el sol y otras arrecia la tormenta y hasta la nieve, así en mis emociones también ocurre que puedo mirarte a los ojos de forma serena y sentirte y otras veces araño tu imagen cargado con el disgusto por no entenderte y no comprenderte y no entender qué haces, tan lejos de mis sentimientos. Y esa es la historia del corazón. Esa es la vida.

También puede ser como maravillosamente nos lo cuenta Jaime Sabines:


"Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.

Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mi, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro luger en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, haste que yo te digo que tengo hambre y sueño.
Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?"


Lo que te pido es que me unas en tu escrito el paso del tiempo y, con él, la evolución de tus sentimientos. Los ejemplos lo dicen todo. Tienes la opción de apuntarte a las horas, a los días, los meses, los años, ...

Respuestas

4 comentarios:

Luisa B dijo...

Tal cual como el día, matiza sus encantos y acentúa cada sentimiento en los seres humanos, así es mi amor con el tuyo, para cada día y para cada hora de ese día, podríamos decir que hay horas en el día que se cubre de fulgurosos resplandores y de enormes encantos pero también de grandes sombras y penumbras inquietantes, las primeras horas de la mañana de 5 a 10 me resultan tormentosas, como aguacero y torrentes de agua que caen del cielo, en estos momentos, todo es carrera, todo es para “ya”, no hay tiempo de mucho, ni siquiera de que hablar, todo sucede tan a prisa, que el momento abruma, que el momento trastoca, que cambia perspectiva, que si el trabajo, que si los niños, ¿Qué hay de desayunar?; pero ya en tranquilidad, ya en la paz que otorga el silencio te comienzo a extrañar y mi corazón y todo mi amor resplandece cual naciente del sol con todo su esplendor eso ocurre de 10 a 12; hora que marca el día en una jornada normal, no hay apuro, no hay carrera, solo para pensar y sentir las emociones que me llegan sin soñar; pero después de esa hora cuando vuelven a casa, los niños, la comida ¿Qué hay para almorzar? ¿Qué comemos?; Y comenzamos a acelerar el ritmo, la carrera contra lo que hay, caen rayos y truenos y mi corazón se empieza a nublar, y empieza a no quererte y a no sofocar; entre soles y nubes opacas así transcurre un día cualquiera, con sus horas bien marcadas, en donde mi amor se destila en diferentes grados de amores.

Granito de Arena dijo...

El tiempo pasa más rápido para los enamorados, dice el refrán y es algo muy cierto que en esas horas al lado del ser amado, el sol parece correr y cuando son encuentros nocturnos, la luna, cual conspiradora, abre paso al sol en el tiempo de un suspiro. En realidad a todos nos afecta de manera grave el paso del tiempo en el quehacer diario pero algunas veces de manera más dolorosa por las cosas que no hacemos. Cuando amamos, queremos vivir esos bellos momentos pero más allá de vivirlos, queremos extenderlos para siempre y a un nivel más utópico y alocado como el amor, no queremos nunca verlos en perspectiva como un recuerdo que ya no puede ser.

Andrés Eloy Blanco, excelente poeta venezolano, nos regala un bello poema titulado "A Florinda en Invierno", que refleja a la perfección el dolor de no decidirse a tiempo por el amor y ver pasar las estaciones para aprender de manera dolorosa que "si le dejamos ir no vuelve nunca".

A Florinda en Invierno - Andres Eloy Blanco

Al hombre mozo que te habló de amores
dijiste ayer, Florinda, que volviera,
porque en las manos te sobraban flores
para reírte de la Primavera.

Llegó el Otoño: cama y cobertores
te dio en su deshojar la enredadera
y vino el hombre que te habló de amores
y nuevamente le dijiste: -Espera.

Y ahora esperas tú, visión remota,
campiña gris, empalizada rota,
ya sin calor el póstumo retoño

que te dejó la enredadera trunca,
porque cuando el amor viene en Otoño,
si le dejamos ir no vuelve nunca.


Un doloroso poema que muestra la realidad del paso inmisericorde del tiempo, que mira a los enamorados que suspiran con el mismo interés con el que mira una persona que pasa en su vehículo a una hilera de hormigas al lado de la carretera.

Redacciones JaimesWorking dijo...

Desde aquel pasado mes de agosto, cuando decidiste aplicar un método un tanto extraño para conocernos, mi primer sentimiento durante esas primeras horas, fue un tanto de odio, pues aprovecharse de la situación parecía ser un hecho un poco prolongado o apresurado, además de equivocado, sin embargo, con el tiempo y la presentación de lo que en realidad eras, empecé a comprender la fuerza de un solo sentimiento:
Desde entonces te extraño aun estando tan cerca, te quiero aun cuando logras hacerme enojar, logro tener paciencia cuando esta parece haberse acabado, permanece cualquier sentimiento aun con la fuerza, más increíble que jamás se verá, desde entonces te quiero en cada nuevo día mientras despierto a tu lado, te quiero mientras te ausentas por trabajo, te quiero mientras me abrazas cuando existe el frió, pero aun mas te quiero, cuando te comprometes y nunca cumples, cuando eliges otras alternativas menos las mías, así es el sentimiento más fuerte que cualquier negativa existente.

IreneO dijo...

No sabía el día que te vi, que llegaría a sentir algo tan lindo, puro y profundo por ti, te amo de día, de noche, de madrugada, a cada momento, eres mi primer pensamiento en la mañana, y el ultimo en la noche, recuesto mi cabeza a la almohada, e imagino como seria amanecer a tu lado, ver tu rostro dormido, y despertarte con un tierno beso, eres el amor, marcaste mi corazón con fuego, simplemente al sentirte, al escucharte mi corazón empieza a latir fuerte, no te has ido y ya siento que te extraño, el tiempo a tu lado pasa lento y lo único que tengo mi mente es amarte y darte todo mi amor, siento que eres perfecto para, sinceramente siento que somos el uno para el otro, porque cuando estamos juntos somos nosotros, somos libres, no hay ánimos de impresionarnos o sorprendernos, solos somos dos corazones que laten en un mismo sentido, de verdad te amo.